Lun. May 20th, 2024

Las imágenes se han hecho virales. Las protagonistas son serpientes que reptan por cinco monumentos españoles. Salen del interior de las estatuas, donde permanecían agazapadas (igual que hace el virus de la varicela), las rodean, se elevan hasta las caras y las muerden provocando un herpes zóster, una infección también conocida como culebrilla. Los rostros de María Pita (A Coruña), Jaime I el Conquistador (Valencia), Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla), Colón (Barcelona) y la diosa Cibeles (Madrid) aparecen con la lesión típica de esta enfermedad: un sarpullido en forma de ampollas alineadas a un solo lado de la cara en forma de culebrilla. Sigue el circuito de los nervios y recorre parte del cuerpo de quien lo padece.

Los vídeos forman parte de la campaña El virus del herpes zóster vive en ti. Adelántate, impulsada por la biofarmacéutica GSK, con la que se pretende visibilizar una infección en gran parte desconocida y, por otra parte, cada vez más frecuente. En España se registran 352 casos por cada 100.000 habitantes al año. Se estima que entre los 50 y los 90 años una de cada tres personas presentará en algún momento un episodio de la enfermedad.

Según un estudio del Instituto de Salud Carlos III, los ingresos hospitalarios relacionados con el herpes zóster se han disparado en las últimas décadas en España. Entre 1998 y 2018 se registraron 65.000 hospitalizaciones, unos datos que justifican las iniciativas para dar a conocer la infección. “Con esta acción de concienciación hemos querido dar un paso más allá y tratar de sensibilizar al público acerca de qué es el herpes zóster, el riesgo de padecerlo y el impacto que puede suponer en sus vidas”, explica Alberto Clemente, director del Área de Vacunas de GSK España. “Trabajamos a diario con el objetivo de adelantarnos a la enfermedad y para lograrlo es fundamental tener una sociedad informada y formada”.

En Barcelona, el monumento ‘atacado’ por el ofidio que simboliza al virus en el vídeo es la estatua de Colón.

Un virus, dos enfermedades

El virus, propiamente conocido como de la varicela zóster (VVZ), causa dos enfermedades: la varicela y el herpes zóster. Una vez pasada en la infancia la primera, el virus permanece latente en los nervios sensoriales y el sistema inmunitario le impide reactivase. Pero, transcurridos unos años, puede despertarse aprovechando una bajada de defensas en el organismo ocasionada por una enfermedad, algunos tratamientos o por la inmunosenescencia. Con este término se describe la progresiva pérdida de eficacia del sistema inmunitario que se registra a partir de los 50 años. Por ese motivo, el herpes zóster es más frecuente a partir de esa edad, aunque también puede manifestarse en personas más jóvenes.

Con esta acción de concienciación hemos querido dar un paso más allá y tratar de sensibilizar al público acerca de qué es el herpes zóster, el riesgo de padecerlo y el impacto que puede suponer en sus vidas

Alberto Clemente, director del Área de Vacunas de GSK España

Un fuerte escozor en la zona en la que se escondía el virus, hormigueo, dolor, sensación molesta o sensibilidad al tacto son las formas más habituales de manifestación del herpes zóster. Los síntomas afectan a diferentes partes del cuerpo ‒pueden aparecer en el rostro, el tórax o el abdomen‒ por lo que es importante prestar atención a cualquier señal que revele su presencia. Tras unos días, comienza la fase aguda, en la que aparecen pequeñas ampollas agrupadas de una forma característica (forma de culebrilla, a un solo lado del cuerpo) junto a un dolor agudo.

Un dolor a veces insoportable

Transcurridos unos diez días, las ampollas se convierten en costras que desaparecen entre dos y cuatro semanas después, igual que el dolor en la mayoría de los casos. Sin embargo, en algunas personas persiste tras la curación de la erupción y da lugar a la neuralgia postherpética, la complicación más frecuente de la enfermedad: afecta a uno de cada diez pacientes.

En Valencia, el ojo de la estatua de Jaime I el Conquistador aparece marcado por el ficticio ataque del virus del herpes zóster.
En Valencia, el ojo de la estatua de Jaime I el Conquistador aparece marcado por el ficticio ataque del virus del herpes zóster.

Se trata de un dolor persistente, al menos tres meses después de la desaparición del sarpullido, y es consecuencia del daño causado por la reactivación del virus. Las fibras nerviosas dañadas no pueden enviar mensajes de la piel al cerebro ⎯como lo hacen normalmente⎯ y hay una percepción errónea de un dolor constante o intermitente que puede ser insoportable y que se describe como eléctrico, quemante, punzante, lacerante o mordiente en la zona.

También puede ocurrir que estímulos normalmente dolorosos se perciban exageradamente más intensos, o que se sienta dolor ante estímulos que normalmente no son dolorosos, como el roce de la ropa sobre la piel. Su duración es indeterminada, puede desaparecer en meses, años, o permanecer para siempre.

Informarse sobre las fases del herpes zóster y el tiempo que dura la infección permite afrontarla mejor y minimizar las complicaciones que puedan aparecer. Sin embargo, sigue siendo una patología muy desconocida. Una encuesta llevada a cabo por GSK en 2023 entre 3.500 adultos de más de 50 años de doce países confirma ese desconocimiento. Uno de cada diez encuestados no conocía los síntomas más comunes del herpes zóster, el 28% calificaba la enfermedad como “inofensiva” y un 86% no era consciente del riesgo de desarrollar la culebrilla.

Glòria Mirada, enfermera y vicepresidenta primera de la Asociación Española de Vacunología, insiste en la importancia clínica del herpes zóster: “No solamente se trata de una erupción”, advierte. “Es una infección que puede ser mucho más seria, y comportar complicaciones como la neuralgia postherpética, un dolor persistente que puede durar mucho tiempo, incluso años en algunos casos, y también dejar secuelas”. Además de que se conozca tanto el virus como la manera de prevenirlo, Mirada considera que “resulta crucial identificar en la consulta a las personas de riesgo”.

No se trata solo de una erupción. Es una infección que puede ser mucho más seria, y comportar complicaciones como la neuralgia postherpética, un dolor persistente que puede durar mucho tiempo, incluso años en algunos casos, y también dejar secuelas

Glòria Mirada, enfermera y vicepresidenta primera de la Asociación Española de Vacunología

Cómo afecta a la calidad de vida

Aunque la mortalidad de la infección es baja, su impacto en la calidad de vida es muy importante porque las molestias y el dolor acaban interfiriendo en las actividades diarias. Por otra parte, la aparición de complicaciones en distintas partes del cuerpo provoca discapacidad. Por ejemplo, si afecta a los ojos, puede derivar en pérdida de visión.

La persistencia del dolor postherpético genera ansiedad y altera el sueño de muchos pacientes, provocando insomnio. Cuando el dolor se prolonga mucho tiempo, puede desembocar en una depresión. Tanto los pacientes que padecen la neuralgia postherpética como sus familiares perciben la enfermedad como una experiencia muy invalidante y dolorosa que afecta significativamente a la calidad y estilo de vida, puesto que interfiere con la independencia (dificultad para realizar sus actividades diarias, como vestirse, cocinar y comer), el sueño y la capacidad de vivir plenamente.

La prevalencia de depresión se ha cifrado hasta en un 20% de los pacientes con neuralgia postherpética. Asimismo, el herpes zóster es un indicador de la debilidad del sistema inmunitario, algo a tener muy en cuenta porque la persona es más susceptible a sufrir otras infecciones. Para obtener más información sobre el herpes zóster, se puede consultar la web virusherpeszoster.es.

La metáfora visual de la campaña muestra el riesgo que entraña el herpes zóster, a través de vídeos en 3D al estilo de una superproducción cinematográfica: la serpiente de grandes dimensiones que representa al virus, escondida en el cuerpo de Colón, la Cibeles o Jaime I el Conquistador, cobra vida de pronto y deja su huella. Los vídeos pueden verse en las redes sociales. Entre otros, los han compartido Ángeles Blanco, Jesús Vázquez, Helena Resano, Boris Izaguirre o Toñi Moreno.

Los videos se encuentran disponibles en la virusherpeszoster.es