Lun. May 20th, 2024

La música del sur de California se ha apuntado un tanto esta noche en Coachella. Sublime y No Doubt conquistaron al público con sets que evocaron la actitud desenfadada y relajada del estilo musical de la Costa Oeste. El ska y el rock sonaron desde el escenario principal del festival, que recibe cada año unas 100.000 personas, aunque este año luce mucho menos concurrido. Fue una jornada llena de nostalgia por los años noventa, cuando estos grupos sacaron sus discos más populares y fueron impulsados por MTV a la fama internacional. Para la primera banda es el primer gran concierto desde que su vocalista murió hace 28 años. Para el segundo era el primer concierto en nueve años. Todo era recordar hasta que Tyler, the Creator nos trajo de vuelta al presente para cerrar la segunda noche con un grandioso número conceptual que incluyó participaciones de Childish Gambino, ASAP Rocky y Kali Uchis.

Sublime tuvo un punto conmovedor. El grupo convocó a miles de seguidores gracias a su álbum homónimo, de 1996. Este es un objeto de culto para los aficionados a la música de esa década. Además de ser el mejor de una breve discografía de solo tres largos, salió a la venta dos meses después de la muerte del líder de la banda, el carismático Bradley Nowell.

A pesar de esto, decenas de miles oyeron este sábado la voz de Nowell. Esta salió de Jakob, su único hijo. Este se reunió recientemente con los miembros originales de Sublime. Bud Gaugh y Eric Wilson llevaban varios años tocando con otro vocalista bajo el nombre de Sublime con Rome. Han vuelto a ser solo Sublime desde diciembre, cuando tocaron con Jakob por primera vez en un bar de Los Ángeles. Este había pertenecido a un par de grupos y proyectos, pero su mayor plataforma ha sido hoy haciendo lo que hacía su padre, quien murió a la misma edad que tiene, 28 años. Más que una imitación del estilo, los asistentes quedaron sorprendidos por el parecido físico y por tener el mismo timbre de voz. “Esto es un asunto de familia”, dijo Jakob en un momento del concierto.

El grupo abrió con April 29, 1992 una canción de su disco más famoso que sirvió también para viajar atrás en el tiempo. Hicieron un recorrido de 50 minutos por sus influencias. Un poco de rock, algo de rap, toques de ska y una dosis grande de reggae. Tocaron una versión de Jailhouse, un tema de Bob Marley y los Wailers, una de las principales guías de esta banda de la ciudad costera de Long Beach.

Jakob Nowell ha tenido que dar las mismas batallas que su padre, quien falleció por una sobredosis en un hotel de Phoenix (Arizona) cuando él tenía 11 meses. Nowell ha luchado contra las adicciones y se ha mantenido sobrio desde hace siete años. Este sábado ha llenado fácilmente los zapatos del padre que nunca conoció. Lucía sus tatuajes sin camisa y tocaba la guitarra junto a quien llama sus “tíos”. Se ha convertido en una de las imágenes de este sábado. Todo esto se desarrollaba mientras el sol se ponía tras las montañas, en los últimos momentos de la brillante y dorada que caían sobre el campo de polo, donde se realiza el festival. El grupo cerró la reunión con Santeria, su tema más conocido y el que más alto estuvo en las listas de éxitos. La gente gritó y pidió más temas, algo una petición difícil de conceder en la complicada logística de los festivales. Los integrantes se abrazaron sobre el escenario y Jakob dio las gracias: “Te amo, papá. Y los amo a cada uno de ustedes”, dijo al público.

Jakob Nowell, de 28 años, ha salido este sábado a cantar con la que era la banda de su padre, Sublime.Amy Harris (Amy Harris/Invision/AP)

El festival se está llevando este año con medidas más estrictas de seguridad. Los filtros se han endurecido y entre los visitantes hay equipos caninos y presencia de los equipos anti bombas de la oficina del sheriff local. En las pantallas hay mensajes que piden denunciar si se ve algo raro. Pero esto no ha sido suficiente para arruinar el ambiente festivo. La presencia de Taylor Swift y su novio, el deportista Travis Kelce, fue comentada por varios asistentes. La pareja del momento en Estados Unidos se dejó ver en público durante el concierto de Bleachers, el grupo de Jack Antonoff, el productor y genio musical amigo de Taylor (quien anoche tocó también con Lana del Rey).

No Doubt quien inyectó la energía en la noche con su primer concierto desde 2015. Gwen Stefani quiso dejar claro que está en gran forma. Durante el concierto se puso a hacer flexiones y escaló la torre metálica donde estaban instaladas las luces del escenario. A sus 54 años se encargó de encender al público y no paró un segundo. Arrancó con Hella Good, del disco Rock Steady, que puso a bailar a todos. Fue un inicio que mostró muchos de los éxitos que el grupo llevó a la radio, en tiempos anteriores a las redes sociales. Estuvo el cover de Talk Talk, It’s my Life y Hey Baby, con los que Stefani pudo probar que sigue siendo una gran estrella del pop en el escenario.

El grupo originario de Anaheim tendió un puente con la generación más joven a la mitad de su set, cuando Stefani invitó al escenario a Olivia Rodrigo, la joven estrella de 21 años. La cantante de Drivers License y ganadora del Grammy ha citado en algunas entrevistas a No Doubt como una de sus principales fuentes de inspiración. Aunque algo nerviosa, interpretó junto a su ídolo un sencillo del año 2000, Bathwater. Después hicieron un cover de One Step Beyond, el clásico de ska de Madness. Por si quedan dudas de quienes han influido en el grupo, el bajista Tony Kanal tocó esta noche, una remera sin mangas de The Police.

A lo largo del concierto proyectaron en las pantallas videos caseros tomados de cuando No Doubt despegó rumbo a la cima. Esto fue después del lanzamiento de Tragic Kingdom en 1995, que se convirtió en un clásico de la década. Los últimos minutos fueron dedicados a tres clásicos incluidos en ese álbum. En Just a Girl, Stefani hizo cantar por separado a hombres y mujeres. Todos juntos corearon inmediatamente después Don’t Speak, un tema que incluso hizo frenar y volver a los más jóvenes, que ya comenzaban su larga caminata a otro escenario para ver al productor y dj francés Gesaffelstein.

Blur pudo haberse sumado a la nostalgia de los noventa, aunque Damon Albarn eligió un set que apostó por los temas más recientes del grupo londinense, que se ha reunido y separado varias veces desde 2003. Segundos antes de cantar Girls & Boys, el tema de Parklife (1994) que se convirtió en uno de los himnos más conocidos del britpop, el líder de 56 años dijo a los asistentes: “Esta es una canción de los años noventa. ¡Estuvimos ahí!”.

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