Jue. Abr 25th, 2024

Prácticamente al mismo tiempo que se ha conocido el nombre de la que será nueva ministra de Sanidad, Mónica García, el departamento ha publicado los datos de las listas de espera de junio, cifras que se actualizan a nivel nacional dos veces al año. Y no trae buenas noticias: por cuarta entrega consecutiva, España bate el récord de pacientes aguardando una operación quirúrgica: 819.964, lo que supone casi 26.500 personas más que hace seis meses. La demora, eso sí, es algo menor, tanto para pasar por quirófano, como para ver a un especialista.

A pesar de que no está entre sus competencias directas, este Gobierno se ha autoimpuesto la tarea de rebajar estas listas, que, aunque son un medidor muy imperfecto del estado de la sanidad pública (no contemplan todas las especialidades y están sujetos a cierta creatividad contable por parte de las comunidades) es uno de los indicadores de referencia. Y lo que dicen los nuevos datos es que queda mucho trabajo por delante.

La espera media para una operación quirúrgica era en junio de 112 días. Es una mejora con respecto a los 120 de diciembre, pero es una cifra casi idéntica a la de hace un año (113). El acuerdo de gobierno entre PSOE y Sumar establecía una ley para que ningún ciudadano tenga que esperar más de 120 días. Las estadísticas que publica Sanidad no permiten conocer cuántos pacientes rebasan este límite, pero sí que un 17,4% tienen que aguardar más de seis meses o, lo que es lo mismo, más de 180 días.

Por especialidades, entre las que se miden, cirugía estética es la que tiene más demora (225 días), seguida de neurocirugía (192 días), traumatología (133) y angiología (121). Las que gozan de menos espera son cirugía cardíaca (58 días), dermatología (66 días) y oftalmología (68 días).

Las comunidades autónomas en peor situación en esta categoría son Canarias (153 días de espera media para una operación), Cantabria (152) y Extremadura (147). En el lado opuesto se sitúan Madrid (45 días), Galicia (66) y País Vasco (68).

Las listas de espera para una primera consulta con un especialista (las únicas que mide esta estadística) han mejorado muy ligeramente. Ahora se aguarda 78 días de media, siete menos que en diciembre, pero solo uno menos que hace un año. El compromiso del gobierno era que nadie espere más de 60, algo que les sucede al 51,6% de los que están en estas listas.

Esta cifra es muy importante porque aquí se produce un cuello de botella. El retraso en ver al especialista supone muy a menudo una demora en el diagnóstico, y en su caso, más tiempo para una intervención que pudiera ser necesaria, lo que también puede llegar a complicar las enfermedades. Si, por ejemplo, un paciente con una molestia tiene un cáncer y no lo sabe, esta espera será crítica. El tumor irá creciendo sin que nadie sepa que está ahí.

En la estadística de Sanidad no están incluidos indicadores de especialidades como salud mental, muy infradotadas y para las que el nuevo Gobierno también se ha puesto retos: un máximo de 15 días para una primera cita en menores de 21 años. En su investidura, Pedro Sánchez fue más allá, y se comprometió a que ningún español que necesite ayuda psicológica se quede sin acceso a ella. Esto es algo que, hoy por hoy, está muy lejos de ser real, pese a que no haya una estadística oficial que lo mida.

El informe de Sanidad solo incluye 10 especialidades. Las que tienen más demora son neurología (118 días), dermatología (99) y traumatología (90). Las que menos, digestivo (54), ginecología (58) y cardiología (68). Por comunidades, Canarias también es la peor situada en la espera para consultas (una media de 123 días), seguida de Andalucía (121) y Navarra (110). Las que tienen mejores cifras son País Vasco (44), La Rioja (46) y Madrid (51).

Las inequidades territoriales son evidentes. Los ciudadanos canarios tienen que esperar más del triple que los madrileños para una operación y casi tres veces más que los vascos para una consulta con el especialista.

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad pública recuerda que en estas cifras no está incluido cuánto hay que esperar para ver al médico de atención primaria ni tampoco las pruebas diagnósticas, por lo que las demoras reales son en realidad mayores. En un comunicado, reclama medidas “urgentes” para solucionar la situación y garantizar la calidad y la accesibilidad de la asistencia sanitaria en “un tiempo razonable”.

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