Dom. Jul 14th, 2024
Isabel, Elena, Anabel, las modelos de Justo Algaba… y Cayetana, el ruedo femenino de la Gala de San Isidro | El toro, por los cuernos | Cultura

La espectacular gala en la que se presentaron los carteles de la Feria de San Isidro, celebrada el pasado día 1, fue un acto esencialmente masculino, reflejo, sin duda, del mundo del toro, dominado por toreros, empresarios y ganaderos, todos ellos varones.

Hubo muy pocas mujeres en esa carpa instalada en el ruedo de Las Ventas, y casi todas las que acudieron fueron acompañantes de invitados con traje oscuro y corbata.

Estaba, sí, la rejoneadora Lea Vicens, la única mujer anunciada en los carteles; pero ninguna de las siete matadoras de toros y 120 novilleras registradas en Cultura, si bien es cierto que ninguna de ellas se vestirá de luces en esta feria. La hija de Victorino Martín acudió junto a su padre, y Ana Mayoral, ganadera también, se dejó ver, pero pocas más con el marchamo taurino a sus espaldas.

Pero hubo un reducido grupo de féminas que brilló con luz propia por motivos muy diversos y alguno de ellos sorprendente y singular. Verán.

Isabel Díaz Ayuso pinchó en hueso en su intento de politizar la fiesta de los toros

El acto comenzó con un desfile de moda taurina; 50 mujeres modelos lucieron prendas goyescas, trajes cortos, trajes de rejoneo, casacas portuguesas, chaquetas bordadas…, originales del sastre taurino Justo Algaba. Sorprendentemente, el pase fue visto y no visto. Ni el autor tuvo la oportunidad de explicar el contenido del espectáculo. Curioso, al menos, que un arduo trabajo, —’El toreo está de moda’ era su título— pasara tan desapercibido.

Pero estaba Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que cada año es la protagonista de este encuentro. Bien es cierto que ella alardea de su apoyo sin fisuras a los toros, motivo más que suficiente para que cuente con la simpatía del sector. Alabó el trabajo de los empresarios de Las Ventas como si ella misma formara parte del accionariado de Plaza 1, y a aquellos se les caía la baba cuando trataban de explicar lo encantados que están con ella.

Cayetana Rivera, a la izquierda, y Victoria Federica, en la Gala de San Isidro.
Cayetana Rivera, a la izquierda, y Victoria Federica, en la Gala de San Isidro.Alfredo Arévalo

El discurso de la presidenta iba muy bien (“Madrid es el centro mundial del toreo”, “la tauromaquia está de moda”, y todos esos tópicos que dicen los políticos en un entorno favorable) hasta que cedió a la tentación de hacer política en referencia a la clausura provisional de Plaza México y pinchó en hueso: “No conozco un lugar donde se haya abierto camino la libertad y la prosperidad cuando se cierra una plaza de toros; todo lo contrario, le ha seguido la sequía, el control político y el adoctrinamiento”. Las palabras provocaron una ovación, pero no las merecía. Díaz Ayuso buscaba un titular polémico, e intentó politizar la fiesta de los toros, que es justamente lo contrario de lo que anhelan los aficionados.

Otra mujer tuvo también una actuación principal, Elena Salamanca, periodista de Antena 3, aficionada comprometida, que compartió el escenario con el veterano Ramón García, y ambos fueron los conductores de la gala. Con soltura, naturalidad y profesionalidad salió airosa la noche de su alternativa en el ruedo madrileño.

Y hubo otra mujer menos conocida, Anabel Fernández, única integrante femenina del Departamento de Comunicación de Las Ventas que, como sus compañeros, trabajó afanosamente para que la gala fuera un éxito de organización. No se notan, pero son imprescindibles. Todos ellos, además, lidian cada día con los periodistas, un ‘ganado’ nada fácil, y lo hacen con disponibilidad y acierto, que no es poco.

Cayetana Rivera, imagen de la temporada taurina de Las Ventas, la desacertada sorpresa de la gala

Pero quedaba la sorpresa de la noche. Cayetana es su nombre, Rivera de apellido, hija del extorero Francisco Rivera. Resulta que Plaza 1, la empresa de la plaza, la había elegido como imagen del cartel que anunciará todos los festejos de la temporada. Y la joven fue presentada ante los asistentes como la musa de la temporada, le concedieron el premio Juventud y Tauromaquia, que le entregó una emocionada Victoria Federica, quien recibió el mismo galardón el año pasado, y ambas comentarían por lo bajini las razones de su distinción: ninguna.

Cayetana Rivera estaba entusiasmada (en su vida se había visto en otra sin comerlo ni beberlo), y el padre lucía una orgullosa sonrisa de oreja a oreja, pero estaba claro que el premio y la elección eran un contrasentido.

Plaza 1 tiene perfecto derecho a distinguir a quien desee para que sea la imagen de los carteles, y prueba de ello es que en el original también aparece Rosco, un veterano aficionado del tendido 7 y miembro destacado de la Asociación El Toro de Madrid; lo que sucede es que a Cayetana Rivera no se le conoce relación alguna con la tauromaquia más allá de ser hija de quien es. Y parece más lógico y sensato que la elegida hubiera sido una mujer cercana al toro, y no solo por llevar apellidos toreros.

Ahora solo queda esperar que más pronto que tarde haya más mujeres que hagan el paseíllo en Las Ventas, y el propio sector reconozca de verdad a las que en el campo bravo, ante un micrófono, en un departamento de comunicación o enfundadas en un traje de luces y la cabeza llena de sueños trabajan cada día por la tauromaquia.

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