Mar. Abr 23rd, 2024

Madrid de bajona y él se reía con su zumo en un bar. Nuno Pico (O Valadouro, 28 años) se lo pasará pipa gritando y sacudiéndose este sábado por la noche en la sala El Sol como Grande Amore, el alter ego con el que actúa junto a Clara Redondo (guitarras) y Mariagrep (teclados y sámpler). Por eso ayer por la mañana llovía y le daba igual, un poco por gallego pero sobre todo porque es feliz con su música electrónica y punk y algo pop que tan bien chuta en el circuito independiente. Licenciado en Filosofía y en Comunicación Audiovisual, dice que no sabe cantar. Lo seguro es que sabe escribir. Lo demuestran las letras de los temas de su nuevo y segundo álbum, II (Ernie Records), como Do meu corpo van nacer outros corpos o Anos 20, o las de los temas de su álbum debut de 2021, Grande Amore, como Vamos a enchernos (e vamos falar de cousas), sobre el alcohol y la exaltación de la amistad, o el épico, rosaliano Esta pena que a veces teño.

Pregunta. Con 16 años quedó segundo en un concurso literario escolar. El relato se titulaba Fracaso absoluto.

Respuesta. Iba de dos chavales que faltan a clase y les pillan. De premio me dieron un iPod y libros. El que más me gustó fue uno de Conan Doyle.

P. ¿Faltaba a clase?

R. Rara vez. Yo era más de estudiar y sacar buenas notas, aunque tenía una querencia por los malotes de la clase.

P. Ya empezó con la música a esa edad.

R. Sí, desde adolescente ha sido mi pasión. Es lo único que me apasiona. Desde que la descubrí, la música es la única forma que tengo de relacionarme con el mundo, de intentar entenderlo. Leía biografías de Patti Smith, de Bob Dylan, de Iggy Pop… y me conectaba tanto con aquella gente que sentía que quería ser como ellos. No eran como se suponía que debía ser una persona, pero llegaban a lugares profundos del alma.

Nuno Pico, cantante de Grande Amore, retratado en la calle San Bernardo, en Madrid. Samuel Sánchez

P. Una vez dijo en una entrevista: “O secreto é sufrir”.

R. A nivel vital me cunde más estar feliz, pero a nivel artístico tiro hacia el sufrimiento.

P. Pero se ve alegre.

R. Sí, por un lado tengo esa cosa cristiana de la autoexigencia y la flagelación, esa angustia a lo Kierkegaard, y mis letras son agónicas y oscuras, pero a la vez la alegría es algo intrínseco a mí. Con las cosas del grupo me rayo todo el rato, Clara y María siempre me lo dicen, y luego en el escenario o en una entrevista, ¡venga alegría! De hecho me veo más como comediante que como músico, más un performer que un cantante.

P. ¿Por las mañanas se suele levantar con peso o con ligereza?

R. Ligereza. Según pasa el día me van haciendo mella las preocupaciones, pero me levanto con energía. Creo que soy una persona energética, me mueve un enorme deseo de caos.

P. ¿Caos malo?

R. No, caos bueno. Caos de que se líe, de a ver cuántas cosas me pueden pasar en este mundo. Siempre que tengo esa ilusión de hacer cosas, de ese caos bueno, tengo esa energía, y lo que me la quita es la rutina, el día a día. La falta de motivación acaba conmigo.

P. Dígame algo de Galicia.

R. Que si Grande Amore no fuese un proyecto gallego y en gallego no funcionaría en absoluto. Me han dicho que me vaya a Madrid, que haga algo en castellano, y creo que, si lo hiciera, esto no funcionaría.

P. En el álbum II habla de lluvia en cuatro canciones y de sol en cinco. ¿Por qué tanto clima?

R. Porque a medida que me hago mayor me doy cuenta de lo que me influye el tiempo en el ánimo. Pero, en especial, porque cuando escribí estas letras estaba escuchando la última etapa de Extremoduro y Robe Iniesta hablaba mucho de todo eso y de la luz y de las flores.

P. ¿De dónde salió lo de Grande Amore?

R. Andaba buscando nombre artístico y un día, cenando en un asiático de Santiago, vi a un chaval con una sudadera que ponía Grande Amore y me gustó.

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