Lun. May 20th, 2024

Estados Unidos y algunos de sus aliados occidentales están dando muestras de inquietud y de considerar verosímil que Irán responda con un ataque directo contra Israel en represalia por el bombardeo israelí que mató a altos cargos de la Guardia Revolucionaria iraní en el consulado de ese país en Damasco el 1 de abril. Ese ataque supuestamente inminente de Irán contra Israel es una amenaza “real y creíble”, ha dicho este viernes el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, sin ofrecer más detalles sobre cuándo podría tener lugar. Kirby sí reiteró el compromiso de su país de defender a Israel y precisó que EE UU observa la situación “muy de cerca”. La Embajada estadounidense en Israel ha emitido una alerta de seguridad a sus ciudadanos en la que prohíbe “a los empleados de la Administración estadounidense y a sus familiares realizar viajes personales fuera de las zonas metropolitanas de Tel Aviv (…), Jerusalén y Beersheva hasta nuevo aviso”. También India, Canadá, Reino Unido y Australia han instado a sus nacionales a no viajar a la región, al igual que Francia. París ha ordenado además el regreso de las familias de su personal diplomático en Irán. España desaconsejaba viajar a Israel desde el inicio de la guerra, pero no ha actualizado ahora esas recomendaciones de viaje.

El diario The Wall Street Journal había asegurado antes que Israel se está preparando para ese ataque desde Irán, en el sur o el norte del país en las próximas 48 horas. Sin embargo, ese medio cita luego a una fuente “informada por los dirigentes iraníes” de que, aunque se están debatiendo los planes de ataque, en Teherán no se ha tomado ninguna decisión definitiva.

Según el diario israelí Haaretz, un funcionario estadounidense aseguró el jueves por la noche que los Informes de inteligencia de su país indican precisamente que ese ataque puede ser en territorio israelí, y no contra objetivos en el extranjero, un escenario que algunos expertos consideran más probable. Este jueves se ha desplazado a Israel el general Michael Erik Kurilla, el jefe del Comando Central del Ejército de Estados Unidos —el militar estadounidense de más alto rango para Oriente Próximo—, para reunirse con el jefe del Estado Mayor israelí, Herzl Halevi. Kurilla ha viajado periódicamente al Estado judío en los más de seis meses que dura la guerra de Israel en Gaza.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Hosein Amirabdolahian, aseguró este jueves por la noche a sus homólogos británico, australiano y alemán que su país no pretende “escalar las tensiones en la región”, pero que la falta de respuesta internacional ante el ataque contra el consulado y la residencia del embajador iraní en Damasco (Siria) del 1 de abril, en el que murieron 13 personas, incluidos los siete miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, habilita a su país para “castigar” a Israel. En ese contexto, “la legítima defensa se convierte en una necesidad”, aseguró el ministro a sus homólogos, según escribió Amirabdolahian en su cuenta en X (antes Twitter).

Irán, dijo el jefe de su diplomacia, “no busca ampliar el alcance de la guerra, sino el retorno de una seguridad estable en la sensible región de Asia Occidental, algo que está relacionado con la contención de los líderes belicosos y desequilibrados del régimen sionista y el cese permanente de los crímenes de guerra por parte de ese régimen contra Gaza y Cisjordania”.

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“Paciencia estratégica”

A pesar de esa amenaza de un supuesto ataque iraní refrendada por la Casa Blanca, este viernes, grupos de amigos tomaban el sol en terrazas en la avenida Jaffa de Jerusalén, sin dar muestra aparente de alarma. Tampoco en Irán los ciudadanos parecen estar preocupados por la posibilidad de una guerra abierta con Israel, asegura desde Teherán por correo electrónico la periodista y analista Fereshteh Sadeghi.“Los iraníes son gente inteligente y no sienten que sea inminente un ataque, al menos por ahora”, señala.

Sadeghi destaca “los ataques y provocaciones de Israel”. Se refiere a cómo, antes del bombardeo del consulado del 1 de abril, se produjeron otros contra líderes de la Guardia Revolucionaria en Siria, como el que el 25 de diciembre acabó con otro algo cargo de ese cuerpo, Sayyed Reza Mousavi. Irán, subraya, ha mantenido hasta ahora una política de “paciencia estratégica y moderación”. El iranólogo Raffaele Mauriello, profesor de la Universidad Allameh Tabataba’i de Teherán, coincide y señala cómo tradicionalmente Irán ha respondido a los ataques de Israel “al mismo nivel o incluso a una escala algo menor”.

“El ataque israelí fue contra un consulado iraní [en Damasco], que técnicamente se puede considerar territorio iraní, como dijo el líder supremo [ayatolá Ali Jamenei] en sus redes. Y así es, pero no es exactamente lo mismo que atacar directamente suelo iraní. Si Irán ataca directamente a Israel, estaría subiendo un poco el tiro y no es lo que hace normalmente”, asegura el profesor. Mauriello cree que “una gran novedad” es que Teherán está empezando a usar sus misiles balísticos en la región, pero puntualiza que la posibilidad de que “pueda lanzar estos misiles contra Israel” le parece “muy improbable”.

Entre los variados escenarios que plantea este especialista, destaca uno novedoso. El de la posibilidad de un ataque iraní contra los Altos del Golán, un territorio sirio que, en su mayor parte, está ocupado por Israel desde 1967.

Fereshteh Sadeghi apunta, por su parte, que “las autoridades [iraníes] están evaluando cuidadosamente la situación. Irán pasó por una guerra devastadora en la década de 1980, que había comenzado Irak (…). Tanto esas autoridades como el pueblo saben lo horrible que podría ser la guerra. Por eso, tratan de evitarla y, al mismo tiempo, consideran que hay que poner a Israel en su sitio. Para evitar una guerra mayor, supongo que los iraníes ya han advertido a Estados Unidos y a los países occidentales que apoyan a Israel de que una represalia, si se produce, sería un ataque táctico para castigar a Israel”, recalca la analista.

Mientras, una delegación israelí sigue en El Cairo para negociar con Hamás un posible alto el fuego que permita un nuevo canje de alguno de los 133 rehenes israelíes que siguen en Gaza y de los que Washington cree que un número elevado podrían estar muertos.

Estas negociaciones en curso no han detenido los bombardeos de Israel en el territorio palestino. Al menos 89 personas han muerto en ataques israelíes en las últimas 24 horas, entre ellas 25 personas de una única familia, según el Ministerio de Sanidad de la Franja gobernada por Hamás. Otros ataques con aviones de guerra se produjeron en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza. Estas víctimas han elevado la cifra de muertos en la guerra a 33.634, según esa fuente. Una treintena de personas ha perecido por inanición en Gaza y de ellos, al menos 27 eran niños, según la ONU. En Cisjordania, colonos y soldados israelíes han atacado este viernes la aldea de Al Mughayer, cerca de Ramala, y matado a un palestino y herido a otros seis, según la Media Luna Roja palestina.

La ONU calcula que más de la mitad de los 2,2 millones de gazatíes padecen una carencia extrema de alimentos, mientras que, en el norte, ya a mediados de marzo, un informe internacional alertaba de una inminente hambruna. Este viernes, las autoridades israelíes han anunciado que los primeros camiones con ayuda humanitaria para la mitad septentrional del territorio habían entrado la víspera en esa región de la Franja por un nuevo puesto fronterizo habilitado por Israel, entre las localidades israelí de Zikin y gazatí de As Siafa. La semana pasada, el Gobierno israelí se comprometió con EE UU a abrir el paso fronterizo de Erez, también en el norte, tres días después del ataque israelí en el que murieron siete cooperantes de la ONG World Central Kitchen. Ese paso sigue cerrado.

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