Jue. Abr 25th, 2024

Los niños de Gaza heridos entre escombros y en hospitales se han convertido en un símbolo de la guerra que Israel libra contra Hamás. Pero los menores de los territorios palestinos llevan décadas sufriendo violencia sistemática. 1.434 niños palestinos han sido asesinados, la mayoría a manos de las fuerzas armadas israelíes, entre 2008 y el pasado 31 de agosto, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU. Otros 1.679 menores sufrieron algún tipo de mutilación entre 2019 y 2022, como sostiene la oficina para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados (CAAC), dependiente del secretario general, António Guterres. Desde 2000, 13.000 niños palestinos han sido detenidos, interrogados, juzgados y encarcelados, según la ONG Defense for Children International, que cita datos de Unicef. Muchos tuvieron que recibir tratamiento médico durante su arresto (1.598 en la última década), lo que sugiere que sufrieron algún tipo de maltrato.

Estos son algunos de los datos presentados por la relatora especial de la ONU sobre Derechos Humanos en los Territorios Ocupados de Palestina, la italiana Francesca Albanese, ante la Asamblea General de Naciones Unidas el martes. El informe de Albanese, que no ha sido autorizada por Israel a recoger información sobre el terreno, se ha elaborado basándose en datos de agencias de la organización internacional y ONG locales, denuncias y testimonios directos de damnificados. En él se refleja cómo la guerra actual ha exacerbado el sufrimiento de los niños en Gaza y Cisjordania pero, sobre todo, cómo los menores de ambos territorios palestinos han estado sometidos a una “violencia estructural” por parte de Israel desde mucho antes. Una violencia que vulnera sistemáticamente sus derechos humanos más básicos como el derecho a la vida, a la dignidad, a la educación o a la vivienda. Por ello, pide a Naciones Unidas que exija a Israel “que detenga inmediatamente todas sus prácticas abusivas sobre niños palestinos” y que priorice “el interés superior del menor en los territorios palestinos ocupados”.

El documento, titulado ‘Unchilded’ from birth (Privados de la infancia desde el nacimiento), hace especial referencia a Gaza. Durante los 16 años de bloqueo israelí de la Franja y en las seis grandes operaciones militares desplegadas por Israel en ese territorio desde entonces —2008-2009, 2012, 2014, 2022 y el actual de 2023— los ataques israelíes han matado a 4.269 palestinos, de los que 1.025 fueron niños. “Los avisos previos [a los bombardeos] han demostrado que no son eficaces: familias enteras han muerto en ataques nocturnos”, dice el informe, citando a la ONG israelí B’Tselem. Luego añade: “En los asesinatos selectivos no hay avisos y los niños se convierten en ‘daños colaterales”. “Los palestinos de Gaza llevan ‘encarcelados’ 16 años y tienen pocos sitios o ninguno para refugiarse cuando caen las bombas”, prosigue. “Incluso las escuelas de la UNRWA [la agencia de la ONU para los refugiados palestinos] no son seguras”, recuerda Albanese. Desde el inicio de la guerra, 32 instalaciones de esa agencia en Gaza han sido bombardeadas por Israel causando la muerte de al menos 14 de sus trabajadores.

El informe dedica todo un apartado a los menores mutilados (1.679 entre 2019 y 2022 en Gaza y Cisjordania). Una de las principales causas de esa cifra es la práctica militar israelí de “disparar para herir”, reportada por el personal médico en ambos territorios palestinos. Las fuerzas israelíes, según el documento, han abandonado los “métodos tradicionales” para dispersar manifestaciones “para disparar a las rodillas y los fémures de los manifestantes o apuntar a sus órganos vitales”. “Durante las protestas de 2018 en Gaza, las fuerzas israelíes provocaron la discapacidad permanente de muchos de los 940 niños sobre los que dispararon, dejando a 20 mutilados y con otras discapacidades como la ceguera”, mantiene la relatora. El uso de la fuerza en esas protestas fue considerado “innecesario, desproporcionado y por lo tanto inadmisible”, por la comisión de investigación de la ONU que investigó la actuación de las autoridades de Israel. En total, los menores heridos en los territorios ocupados entre 2008 y el pasado 31 de agosto ascienden a 32.175, según la OCHA.

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Respecto a las detenciones (13.000 desde el año 2000), el documento recuerda que “los tratos crueles, inhumanos y degradantes”, han sido reportados por agencias de la ONU como el Comité de Derechos del Niño y ONG sobre el terreno. “Los niños palestinos pueden ser arrestados en cualquier lugar, en controles, en el camino al colegio, durante operaciones en ciudades y campamentos o incluso en sus propias camas”, relata Albanese. La mayoría de los niños son acusados de tirar piedras a los blindados israelíes, un delito que puede conllevar de 10 a 20 años de cárcel y, durante su detención, el 77% no tienen acceso a abogados antes de los interrogatorios, según la ONG palestina Military Court Watch, mientras que el 60% son deportados a Israel, lo que, según el informe, constituye “un crimen de guerra”. Esto último, “obstaculiza las visitas de los familiares”, debido a la dificultad de obtener permisos para acceder a territorio israelí. “Los padres, casi nunca son informados del paradero de sus hijos durante el arresto, lo que no solo viola la Convención de los Derechos del Niño, sino que puede constituir una desaparición forzada que, en un contexto de ataque sistemático y extenso contra la población civil, constituye un crimen contra la humanidad”, prosigue.

Aislamiento y luz permanente

Las condiciones de detención también son, en muchas ocasiones, ilegales. A menudo, los niños permanecen en condiciones de absoluta soledad en celdas sin ventanas y con luz permanente, una práctica prohibida cuya duración se ha incrementado de 12,5 días en 2022 a 16,5 en 2023. “El irreparable efecto del aislamiento de gente tan joven en un período tan crítico de su desarrollo neurológico, fisiológico y social conlleva un riesgo serio de desarrollar discapacidad y daño psicológico”, prosigue el documento, que recuerda que esa práctica “está asociada con el aumento de riesgo de suicidio y autolesiones, y provoca problemas de reintegración impidiendo abordar las causas del comportamiento disruptivo o violento de los niños”.

Albanese incide también en la pobreza forzada y el subdesarrollo que implica en general en estos territorios la ocupación israelí que, según su informe, ha costado ya cerca de 10.500 millones de euros a la economía palestina, según la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Ese coste ha empujado al subdesarrollo a los territorios ocupados condenando a 2,1 millones de ciudadanos, la mitad de los cuales son niños, a vivir bajo el umbral de la pobreza, según el Fondo Monetario Internacional. Medio millón de menores palestinos viven en condiciones de inseguridad alimentaria sin acceso suficiente a comida de calidad, según la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios. “Esto afecta a su salud mental, física y conductual, su educación y, consecuentemente, a sus oportunidades vitales”. Desde el inicio de la ocupación, Israel ha destruido 56.500 hogares palestinos, según el Comité Israelí contra las Demoliciones de Casas, en lo que la relatora califica de “herramienta para acabar con la presencia palestina” y “castigo colectivo”, con el consiguiente efecto en los niños, que suponen la mitad de la población.

Niños palestinos desplazados juegan en una escuela de la UNRWA en Jan Yunis (Gaza), el 23 de octubre. HAITHAM IMAD (EFE)

El derecho a la educación también se ve afectado por la demolición de escuelas en Cisjordania (11 desde 2010) y la falta de espacio en Gaza, donde no hay suficientes clases para todos. El 70% de los colegios de la UNRWA en la Franja y el 63% de los públicos funcionan con dobles o triples turnos cada día. Desde 2012, más de 300 niños y profesores han sido detenidos en las escuelas o mientras iban a ellas, mientras que otros 481 sufrieron la confiscación del material escolar en puestos de control israelíes. Los ataques en los centros educativos son también frecuentes, con 1.826 incursiones o bombardeos llevados a cabo por las fuerzas de ocupación de Israel en 12 años, según el representante especial de la CAAC de la ONU. En Gaza, las clases se suspenden con cada operación militar.

La relatora carga también contra las milicias palestinas, como las que cometieron las matanzas del pasado 7 de octubre en Israel, a las que también acusa de violaciones de derechos. “La ilegalidad de la ocupación [israelí] desde 1967, incluyendo el bloqueo de Gaza, no eximen a los grupos armados palestinos de sus propias obligaciones”, afirma Albanese. “Su uso de cohetes rudimentarios contra Israel poniendo en peligro a civiles, niños incluidos, también pueden considerarse un crimen de guerra”, añade. Sin embargo, “esto no justifica los ataques indiscriminados de Israel sobre áreas residenciales densamente pobladas de Gaza”, concluye el informe.

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